La falda roja de polar

Boceto falda de polar

Hoy en el primer día de febrero de 2018 me he sentado a revisar el archivo fotográfico de los avances del primer mes del año.

La falda de polar

Alguien se dejó en mi casa, hace ya unos cuantos años, un polar rojo sin cremallera. No tengo ni idea de quién pudo ser porque por la casa ha pasado mucha gente. Parecía en bastante buen estado y estuve dudando sobre qué hacer con ella hasta que vi que en la espalda tenía un agujero quemado. Así que decidí desmontarla y transformarla en una falda calentita para este invierno.

Las variaciones de iluminación y tonalidad de rojo de las fotos, el hecho de que falten fotos de algunos pasos sustanciales del proceso de transformación, y la presentación descuidada de la prenda me dan un poco de dolor de cabeza, así que me limitaré a poner las fotos y hacer algunos comentarios, sin explicar en detalle todo el proceso.

Sudadera roja

Olvidé tomar una foto antes de cortar la sudadera.

Cortando a lo largo de las costuras

Abriendo las mangas.

Uniendo piezas con alfileres Uniendo piezas con alfileres

Uní las mangas con alfileres para crear una pieza lisa más ancha.

Agujas para tejido elástico

La aguja que utilizo para coser el polar, al igual que para otras telas semi elásticas o elásticas.

Las dos mangas unidas por el anverso Marcando la longitud de la falda

Esta es la pieza grande compuesta por las dos mangas, doblada por la mitad. Marco con tiza la longitud que quiero que tenga.

Uniendo marcas Recortando los bajos de la falda Utilizando un trozo de tela ya recortado para mantener la simetría

Aquí estaba recortando la pieza que haría de delantero de la falda, que salió de la parte delantera de la sudadera. Quité primero un triángulo a uno de los lados y luego utilicé el recorte para marca el otro lado de forma que quedase simétrico.

Delantero de la falda

Así quedó la pieza delantera de la falda. Los dos triángulos de los laterales los inserté porque me equivoqué al cortar la pieza y creí que la había hecho demasiado estrecha en el bajo. Debería haber cortado un trapecio en vez de un rectángulo.

Pieza trasera de la falda

Pieza trasera de la falda.

Reverso de la falda sin coser

Superpuse ambas piezas para mostrar cómo quedaría la falda.

Detalle de los triangulos insertados

Junté ambas caras con alfileres.

Reverso de la falda

La cosí. Y aquí empecé a dar bastantes vueltas.

Cosí el dobladillo de la cintura y puse el elástico. Me probé la falda. La cintura me venía ancha y los triángulos quedaban muy mal, así que descosí y los quité. Volví a coser la falda y me la puse un día. Como la tela de polar es gruesa y me seguía sobrando tela alrededor de la cintura, la falda abultaba bastante. Así que volví a descoser alrededor la parte superior de la falda, dejando parte del dobladillo puesto, medí (a ojo, probándome la falda) la tela que sobraba y volví a coser, esta vez a mano porque estaba fuera de casa sin la máquina. Cosí también el dobladillo del bajo. Me puse la falda y me pareció que el ajuste era perfecto.

Y al final terminé todas las costuras a máquina y la falda quedó así:

Falda terminada.

Sé que puede no parecerlo y que la luz es muy mala, pero para mí es perfecta.

Unas reparaciones

Más avanzado el mes me acordé de que me gustaría tener más material para el artículo de hoy e hice un par de reparaciones pequeñas:

Mallas rotas

Recientemente se me habían roto estas mallas grises. Creo que cuando me las dio mi hermana ya las había usado, y después yo me las he puesto con bastante frecuencia. Aún así, todavía no estoy preparada para despedirme de ellas.

Fijando el parche

Probé con este parche azul, pero como no había tomado ninguna medida no me gustó cómo quedaba.

Parches Fijando parches Cosiendo los parches

Y así quedan los nuevos parches. No muy maravillosamente, pero no podía esperar otra cosa ya que agarré los dos primeros retales que encontré.

Interior de las mallas con parches Mallas parcheadas

Después de poner estos parches quise hacer algo más, algo rápido.

Falda larga antes de la reparación

Tengo una bolsa gigante de ropa que guardo para transformarla para mí misma (porque tal cual está no me la pondría, pero le veo potencial). Es tan grande que aunque saques tanta ropa como puedas abarcar con ambos brazos, parece que siga llena. Pero hoy no saldrá aquí, quizás otro día.

De esa bolsa saqué una falda muy especial que me dieron. La examiné y vi que el elástico estaba gastado y le faltaba un botón. Normalmente no me pongo faldas que me llegan hasta los pies, pero de momento no me atreví a acortarla.

Elástico estropeado, falta botón Caja de botones recolectados

Saqué la caja donde guardo los botones de las prendas transformadas o inservibles y elegí un botón negro simple.

Caja de elásticos recolectados

También busqué un elástico en la caja de los elásticos. Elegí el negro que está arriba del todo.

Falda larga reparada Detalle botón nuevo

Y aquí está la falda reparada. Todo muy sencillo.

Actualización de la caja de alimentos

Hace unos meses puse algunos alimentos envasados en una caja, para gastar pronto. La razón es que han perdido su atractivo para mí, pero no quiero tirarlos. Aquí una actualización sobre el contenido de la caja.

Caja de alimentos

Reconozco que la botella de aceite de sésamo la gasté unos días después de haber tomado una primera ráfaga de fotos, solo para poder tomar otra foto sin ella y que pareciera que había logrado más. ;P

Quedan: un jarabe de granada, un bote de jengibre en polvo, otro de clavo entero, dos recipientes con algas, un bote de tahín negro. Terminé: unos flanes, algo de clavo molido, un sobre de kuzu, el aceite de sésamo, algo de jengibre, algas. Recalifiqué (devolví a mi despensa): la cayena y el hinojo seco para condimentar.

Traducción

La traducción sobre fermentos marcha bien. Parece que pronto llegaré al final del larguísimo capítulo central.

Próximamente...

La camiseta deportiva en acción. ¿Un poncho o jersey nuevo? Y algunos artículos sorpresa. “Diferentes.”