Crecer con salud

Niña al aire libre

Hoy quiero compartir algunos hábitos saludables que trato de mantener en la vida diaria. Son cosas bastante sencillas y básicas, pero no siempre es fácil verlas en medio de la vorágine diaria, y destacarlas me ayuda a reservarles su hueco.

Al final del artículo he dejado una hoja que recoge gráficamente los puntos de los que hablo en este artículo. Me cuesta mantener ciertas rutinas básicas que me aburren, y me ayuda tener algún material sobre el que volver cuando necesito animarme y recordarme por qué tengo que hacer ciertas cosas.

Higiene

Utilizamos pocos “productos”. Algo de aceite de caléndula, algo de jabón natural para lavarnos y poco más. Yo utilizo el gel ecológico y de pocos ingredientes de Solyeco (Lorquí, Murcia) para pelo y cuerpo, y con mi hijo lo utilizo muy poquito. Creo que no le hace falta jabón en cada ducha. En general creo que el agua sola limpia perfectamente y que el jabón está sobreutilizado.

Usamos pañales reutilizables de tela en vez de desechables. Cuanto menos hayan sido químicamente tratadas las telas en su proceso de fabricación, más respetuosas son con la piel. Lo mejor para la salud de los niños y el planeta es utilizar telas de origen natural y ecológicas, como el algodón, la lana y el cáñamo.

También tenemos toallitas de tela y una botellita rellena de agua con unas gotas de jabón de Solyeco para mojar las toallitas cuando nos hacen falta. Estas toallitas las lavamos y reutilizamos. Se me queda más sensación de limpio al utilizar estas toallitas que las desechables, porque prácticamente solo utilizan agua, y así no dejan ningún residuo sobre la piel.

Considero como un hábito de higiene el que mi hijo toque tierra casi todos los días, en lugares sin contaminación. Estar en contacto con la tierra, las plantas, el aire y los microorganismos que se mueven en estos medios es una parte fundamental de la vida.

Le gusta comer plantas y frutos silvestres que nos encontramos en nuestros paseos. Nuestra zona está muy seca, pero siempre encontramos por lo menos hinojo, y dependiendo de la zona también salao (Atriplex halimus). Si tenemos suerte y es la época, comemos moras de zarza o uvas silvestres. Al final del verano encontramos higos. Las aromáticas del monte la echamos a los asados: tomillo, romero, ajedrea. Incluso el esparto del monte y los juncos de las ramblas tienen una parte comestible. En Murcia por la sequía las plantas se quedan muy canijas y los frutos pequeños, pero de todas formas con buen ojo siempre se encuentra algo.

No tomamos medicamentos. La verdad es que no los he necesitado usar con mi hijo hasta ahora, ni los “normales” ni los “alternativos”. En caso de tomar alguno, cosa a la que no doy demasiada importancia, mi idea sería usarlo solo en casos muy puntuales, cuando haya síntomas bastante fuertes o los pmadres estemos bastante asustadas.

Alimentación

Le ofrezco sobre todo alimentos simples, poco procesados y muchas veces sin combinarlos con otros ingredientes. Por ejemplo le gusta comerse el arroz cocido, el pan o las patatas solo con aceite. La fruta se la come a bocados. Cuando come pescado o carne, también se los suele comer solos, asados o a la plancha. Cuando un plato lleva varios ingredientes combinados lo más probable es que no lo quiera. La verdad es que esto lo hace de forma natural desde pequeño y a mí me ha parecido interesante apoyar esa costumbre en vez de tratar de hacerle comer platos elaborados. Me imagino que el intestino se mantiene más limpio cuando se toman menos ingredientes a la vez.

Actividades

Procuro pasar bastante rato al día al aire libre, y si es posible en un entorno natural. En nuestro caso es fácil porque mi hijo y yo vivimos en el campo. Ahora en verano vamos mucho a la playa y nos damos baños de mar mediterráneo, pero durante el resto del año solemos salir por las tardes a dar un paseo. Por el camino gusta coger palos, romper ramitas secas o pararse en los hormigueros para observar cómo traen semillas las hormigas. Enseguida nos paramos “a tocar tierra”. A mi hijo le gusta hundir las manos en la tierra, tirar trozos de tierra de los que quedan en los campos arados, a ver cómo “estallan” al golpearse contra el suelo, o hacer montículos y construcciones.

A la familia la vemos siempre que podemos para compartir un rato o el día. Mi hijo tiene los cuatro abuelos, dos tías y dos primos, además de la familia extensa con lazos que ya no sé nombrar. Veo que puede aprender muchas cosas de ellos. Considero que es una riqueza para todos simplemente pasar tiempo juntos sin más. Y la verdad es que eso no siempre es fácil para mí, porque no soy de esas personas que sienten una conexión profunda con sus padres y hermanos. Más bien suelen surgir conflictos, pero yo creo que la riqueza está en aceptarlo, en buscar respuestas no violentas a las situaciones y en elegir pasar tiempo juntos de todas maneras, aún sabiendo que no siempre es lo más cómodo o agradable.

También trato de llamar frecuentemente a otras familias con hijos de edades cercanas a la de mi hijo, para pasar ratos juntos. Hacemos alguna excursión, vamos a algún evento en la ciudad, quedamos en nuestra casa o la de la otra familia, vamos a la playa… No tengo mucha facilidad para quedar, y por otro lado mi hijo todavía es demasiado pequeño para elegir él mismo sus amigos. Por eso para mí quedar todas las semanas con amiguetes es un logro. Conforme se haga mayor imagino que él mismo empezará a marcar un ritmo, y por lo que he visto en el cole, los padres de niños que han hecho amistad no siempre son muy afines, así que veo un reto ahí. Mientras tanto procuro crear costumbres y mantener abiertas las opciones.

La salud en la familia

No me considero experta en casi nada. Quizás en tener la cabeza en las nubes. Las opiniones aquí expresadas me las he formado a través de la experiencia y de mi interpretación de la vida, y solo puedo compartirlas por si te inspiran, sin pretender decirte qué es lo mejor para ti y tu familia. Te recomiendo que investigues y experimentes por tu cuenta.

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